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Noche de estrellas en Los Ángeles: Oscars 2026

Una batalla tras otra de Paul Thomas Anderson ha sido la gran ganadora de la edición, llevándose 6 estatuillas de sus 12 nominaciones, entre ellas a Mejor película

La 98ª edición de los Premios de la Academia tuvo lugar el domingo 15 de marzo en el Dolby Theatre de Los Ángeles. Las películas más premiadas este año fueron, como ya anticipaban las quinielas y apuestas, Sinners y Una batalla tras otra, recibiendo 4 y 6 estatuillas respectivamente.

De esta forma, estas dos películas se fueron turnando los grandes galardones del evento; por un lado, Sinners consiguió el Oscar a Mejor actor, Mejor guion original, Mejor fotografía y Mejor banda sonora. Por otra parte, Una batalla tras otra obtuvo el premio a Mejor película, Mejor dirección, Mejor actor de reparto, Mejor reparto, Mejor guion adaptado y Mejor montaje.

La gala comenzó con una de las sorpresas de la noche: Amy Madigan alzó la estatuilla a Mejor actriz de reparto por Weapons. Con ello, tras décadas de espera, comenzó la edición en la que las películas de terror han sido reconocidas por la Academia tras años de injusticias y miradas pretenciosas por encima del hombro. Así, este género, el cual tradicionalmente se había considerado de categoría inferior, no ha sido solo valorado en la categoría de Mejor maquillaje como suele suceder, sino que se ha reconocido en múltiples ámbitos.

Esto se puede observar en otra de las grandes premiadas de la noche, Frankenstein, la cual obtuvo los galardones a Mejor vestuario, Mejor maquillaje y Mejor diseño de producción. Cabe resaltar que, aunque es una película producida por Netflix, es evidente que ha sido gratamente reconocida por la crítica y la Academia; a pesar del destacable comentario del presentador de la gala, Conan O’Brien, hacia el jefe de Netflix, quien atendió al evento; “Es la primera vez que se encuentra en una sala de cine”.

En lo que a España se respecta, Sirat no pudo traer a casa ninguna estatuilla perdiendo ante F1 y Sentimental Value en Mejor sonido y Mejor película internacional respectivamente.

Conforme la gala se acercaba a su fin, llegó el momento de repartir la estatuilla al Mejor actor, categoría que ha estado meses causando polémica en la campaña previa a los premios. Hace tan solo unas semanas, parecía que el primer Oscar de Timothée Chalamet estaba más que asegurado. Sin embargo, tras sus recientes declaraciones criticando el ballet y la ópera, todas las personas relacionadas con el mundo del arte mostraron su desacuerdo con el actor. Así, de un día para otro, Michael B. Jordan pasó a ser el nuevo favorito y, finalmente, ganador del Oscar.

Personalmente, no creo que Jordan tuviese la actuación más potente o carismática de entre los 5 nominados, debido a que, por mucho que en Sinners llevase el peso de interpretar a dos personajes, las escasas diferencias entre los dos gemelos a los que da vida provocan que no sea una actuación que vaya a pasar a la historia.

No obstante, también considero que la realidad actual es que los Oscar tienen una gran parte de puesta en escena, nos guste o no; por lo que otorgarle el premio a Chalamet después de sus declaraciones habría sido una contradicción por parte de la Academia, organización encargada de defender el arte.

En contraposición, el premio a Mejor actriz para Jessie Buckley por Hamnet contaba con el respaldo popular desde el momento en el que se estrenó la película.

Jessie Buckley y Michael B. Jordan, con los Oscar como mejor actriz y actor protagonista, por Hamnet y Sinners. Fuente: El País.
Jessie Buckley y Michael B. Jordan, con los Oscar como mejor actriz y actor protagonista, por Hamnet y Sinners. Fuente: El País.

A lo largo del evento hubo gran cantidad de momentos especiales, por lo que es necesario remarcar tres momentos históricos que sucedieron en la gala de este año; por primera vez en la historia de los Oscars se otorgó el premio a Mejor reparto de una película, con el que empezó la racha de victorias de Una batalla tras otra.

A su vez, la categoría de Mejor cortometraje de ficción generó una gran sorpresa entre los espectadores, puesto que fueron dos los cortos que levantaron la estatuilla, generando así un empate entre Dos personas intercambiando saliva y The singers. Pese a que parte del público ha recibido con desagrado esta decisión; en mi opinión, considero que es una forma acertada de restarle competitividad a los premios, recordándonos que el cine es de todos.

Otro de los grandes momentos de la noche fue la victoria de Autumn Durald Arkapaw por Sinners en la categoría de Mejor fotografía; ya que, tras noventa y ocho ediciones, Durald ha sido la primera mujer en ganar este premio.  

Tampoco podemos olvidar que, dada la crudeza del crítico momento que actualmente estamos viviendo a nivel cultural, social y político; un evento de la envergadura de los Oscar es el lugar ideal donde reivindicar todos los derechos básicos que cada vez se están poniendo más en duda.

Aunque no fue una gala destacable por su claro posicionamiento ideológico; sí que se dieron algunos mensajes dignos de destacar como, por ejemplo, el discurso del director de Mr Nobody contra Putin, ganador a Mejor película documental; quien recordó que un país se pierde con innumerables pequeños actos de complicidad como “ser cómplice cuando un gobierno asesina a personas en las calles de nuestras grandes ciudades, cuando no decimos nada y cuando los oligarcas se apoderan de los medios y controlan como podemos producirlos y consumirlos.”

También el actor de este documental afirmó que “en nombre de nuestro futuro, en nombre de todos nuestros hijos, detengamos todas estas guerras ahora.” No obstante, no fue el único actor que reivindicó una sentencia que, a pesar de ser tan relevante y contundente, hay gente que la sigue contradiciendo hoy en día. Así, Javier Bardem aprovechó su pequeño escaparate a la hora de presentar el Oscar a Mejor película internacional para recordar que se deben parar todas las guerras y que Palestina debe ser libre.

Javier Bardem en los Oscar 2026. Fuente: Variety.
Javier Bardem en los Oscar 2026. Fuente: Variety.

En relación con esto, igualmente se puede subrayar el discurso del director de Sentimental Value; película que, de forma muy merecida gracias a la delicadeza de su guion e imágenes impresionante; ha llevado a Noruega el segundo Oscar de toda su historia. Al final de su declaración, Joachim Trier parafraseó al escritor estadounidense James Baldwin al decir que “todos los adultos somos responsables de todos los niños y no votemos a políticos que no se tomen esto en serio.”

Por último, la gala terminó con un merecidísimo reconocimiento a Una batalla tras otra como Mejor película; y, para quienes aún no la hayan visto, realmente os recomiendo que busquéis un cine que la proyecte de nuevo en sus salas; debido a que es una película diseñada para ver en la gran pantalla, tal y como el séptimo arte fue concebido.

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