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Euphoria se despide como el agridulce y polémico epitafio de un fenómeno generacional

Cuatro años de retrasos, críticas divididas y un salto temporal que lo cambia todo. Euphoria regresa sin margen de error para cerrar la serie que definió a una generación


Zendaya, Colman Domingo, Alexa Demie y Jacob Elordi. Fuente: HBO.
Zendaya, Colman Domingo, Alexa Demie y Jacob Elordi. Fuente: HBO.

Año 2019. Nadie esperaba que Sam Levinson, hijo del aclamado Barry Levinson, fuera capaz de transformar una premisa que recordaba a Skam o Skins en el fenómeno definitorio de la Generación Z. Euphoria no solo estableció una estética visual que se convertiría en referente para otras producciones, sino que catapultó a sus protagonistas —Zendaya, Sydney Sweeney, Jacob Elordi y Hunter Schafer— al estrellato de Hollywood.

Tras cuatro años de espera, llega la tercera temporada, presumiblemente la última según ha declarado Zendaya, aunque se filtraron planes para una cuarta entrega. La pausa no ha sido gratuita: la trágica muerte de Angus Cloud, la salida de Barbie Ferreira y diversos conflictos legales con la productora retrasaron un proyecto que, irónicamente, ya ni siquiera transcurre en el instituto donde comenzó todo.

Han pasado cinco años desde East Highland. Rue, Cassie, Nate, Maddy, Lexi y Jules rondan los veintitrés y se enfrentan a un mundo adulto tan caótico como el instituto, pero con consecuencias más graves: deudas criminales, relaciones tóxicas disfrazadas de estabilidad, carreras frustradas y traumas que el tiempo no borró. Rue reaparece en México, profundamente endeudada con Laurie y obligada a ingeniárselas de formas tan creativas como peligrosas para saldar sus cuentas. Cassie y Nate malviven en un suburbio donde ella se consume comparando su existencia con las versiones editadas que sus antiguos compañeros proyectan en redes sociales. Jules intenta sostenerse en una escuela de arte, Maddy persigue el sueño hollywoodense desde una agencia de talentos, y Lexi se mueve en el mundo de la producción televisiva.

Uno de los retos más delicados era gestionar la ausencia de Angus Cloud. Levinson optó por mantener a Fezco con vida: sentenciado a treinta años, el personaje aparece a través de conversaciones telefónicas en los primeros episodios, preservando lo que el creador describe como un "gran arco" y homenaje personal al actor. "No pude mantenerlo vivo en la vida real, pero sí en el show", declaró. La salida de Barbie Ferreira se resolvió por acuerdo mutuo, al considerar que el recorrido de Kat había llegado a su fin natural.

El elenco se refuerza con Sharon Stone, Natasha Lyonne y Rosalía, mientras sus protagonistas regresan con la madurez que da haber conquistado Hollywood entre temporadas. La pregunta es si Euphoria podrá recuperar su estatus de fenómeno generacional o si, tras cuatro años, su mezcla de explicitud y melodrama ha perdido parte de su poder de impacto. Zendaya ha insinuado que esta temporada traerá "closure". Si Levinson logra cerrar los arcos con la misma intensidad con que los abrió en 2019, la tercera temporada no será solo el final de una serie, sino el epitafio de una era de la televisión teen que no volverá a repetirse.

Recepción crítica decepcionante

Tras su estreno el 12 de abril de 2026, la tercera temporada de Euphoria ha recibido una acogida notablemente más fría y polarizada de lo que cabía esperar de un fenómeno cultural de su magnitud. Con una aprobación que oscila entre el 45% y el 57% en Rotten Tomatoes —frente al 80% de la primera temporada y el 78% de la segunda—, se convierte en la entrega peor valorada de la serie con diferencia y la primera en ser calificada como “Rotten” por la plataforma.

Los elogios son prácticamente unánimes en dos aspectos: las interpretaciones y la continuidad estética. Zendaya es ampliamente aclamada por entregar una versión más madura, introspectiva y contenida de Rue, “recordando al instante por qué ganó dos Emmys”. La firma visual de Sam Levinson sigue siendo hipnótica, con secuencias de neón, complejos de apartamentos ostentosos y una fotografía que conserva todo su poder magnético. El delicado manejo del legado de Angus Cloud a través de Fezco también ha sido destacado como un gesto emotivo y respetuoso.

Sin embargo, la gran mayoría de las reseñas coinciden en que el salto temporal de cinco años y el abandono definitivo del instituto han diluido el alma que hacía única a la serie. El retrato visceral, caótico y hormonal de la adolescencia ha dado paso a un drama criminal más convencional, con ritmos más lentos, una narración excesivamente expositiva y un cambio de tono que genera “whiplash”. Críticos de The New York Post, Vulture, Espinof y The Guardian la han descrito como un “desastre total”, “sobrecargada”, “aburrida” y “torture porn sin la urgencia ni el humor negro original”. Para muchos, Euphoria ha envejecido, ha perdido relevancia cultural y se ha convertido en una versión hueca y sensacionalista de sí misma, más cercana a un fan-fiction de alto presupuesto que al fenómeno generacional que revolucionó la televisión en 2019.

Polémicas tras el estreno

Tras la publicación de las primeras imágenes y el tráiler de la tercera temporada, Euphoria volvió a desatar una fuerte controversia centrada principalmente en las escenas de Cassie (Sydney Sweeney). La imagen de su personaje realizando contenido para OnlyFans vestida de forma hipersexualizada como un bebé —con coletas, chupete y pose explícita— generó una oleada inmediata de indignación en redes. Miles de usuarios acusaron a Sam Levinson de fetichismo, de sexualizar de manera perturbadora a un personaje femenino y de cruzar “una línea peligrosa” al recurrir a lo que muchos definieron como “age play” y “contenido de humillación”. La otra imagen de Cassie disfrazada de perro no hizo más que avivar el debate, con críticas que hablaban de misoginia, explotación del cuerpo de Sweeney y una búsqueda desesperada de shock value que ya no sorprendía, sino que cansaba.

El estreno del primer capítulo el 12 de abril de 2026 no calmó las aguas, sino que las agitó aún más. La secuencia en la que Rue (Zendaya) traga globos de droga para actuar como mula en México fue calificada de “innecesariamente gráfica”, “repulsiva” y “glorificadora del narco”. Junto a esto, muchos espectadores expresaron decepción profunda por el cambio de tono: la serie ya no se sentía como el retrato visceral de la adolescencia que conquistó a una generación, sino como un drama criminal más lento, pretencioso y desconectado. Las redes se llenaron de mensajes que iban desde “Sam Levinson necesita que lo encierren” hasta “esto ya no es Euphoria, es solo un espectáculo vacío de provocación”. La polémica sobre cómo se manejó el legado de Angus Cloud y el evidente hartazgo con la fórmula de explicitud sin suficiente sustancia completaron un panorama de división extrema que ha marcado las primeras horas de vida de esta temporada.

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