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La dicotomía de la muerte asistida: claves para entender la eutanasia

El nombre de Noelia Castillo no tenía gran relevancia hace unos días, sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, la prensa nacional inundó las redacciones con su nombre. La joven de 25 años, volvió a abrir una cicatriz que divide a la población en dos bandos... tanto como la propia política

Fuente: rawpixel.com en Freepik
Fuente: rawpixel.com en Freepik

Eutanasia sí o eutanasia no. Son dos alternativas, sencillas cuando se escriben, dos posibilidades unidas por la conjunción «o». Sin embargo, para personas como Noelia o Mónica López Barahona (miembro del Consejo Directivo de la Academia Pontificia para la Vida), constituyen un debate que va mucho más allá de una mera decisión puntual.

En este artículo se abordará qué es la eutanasia, cómo es el proceso que se sigue, qué medicamentos se utilizan, cómo se regula en España y, por último, el debate ético o moral que suscita.


¿QUÉ ES LA EUTANASIA?

La eutanasia es un procedimiento médico que consiste en provocar la muerte de una persona que padece una enfermedad incurable, tiene un estado terminal o se encuentra en un estado de sufrimiento insoportable. Se trata de una práctica voluntaria, realizada bajo control y supervisión de profesionales sanitarios, cuyo objetivo principal es aliviar el sufrimiento físico y emocional del paciente.

Dentro de la tipología de la eutanasia existen dos variantes: la activa y la pasiva. La activa consiste en administrar directamente el agente que causará la muerte de la persona. Por otro lado, la pasiva suspende los tratamientos necesarios para mantener al sujeto con vida y, por tanto, acaba en su fallecimiento.

Desde el punto de vista etimológico, la palabra “eutanasia” proviene del griego: “eu”, que significa “bueno”, y “thanatos”, que significa “muerte”. Así, el término puede interpretarse como “buena muerte” o “muerte digna”.


¿QUÉ MEDICAMENTOS SE UTILIZAN? ¿CÓMO SE PROCEDE?

Según el  “Manual de buenas prácticas de la eutanasia” , publicado por el Ministerio de Sanidad, a raíz de la Ley Orgánica 3/2021, responsable de regular la práctica, hay dos maneras de someterse a la eutanasia. Una es de manera autoadministrada (oral) y la otra realizada por profesionales (vía intravenosa).

En la eutanasia autoadministrada se utilizan antieméticos como la metoclopramida u ondansetrón, los cuales evitan los vómitos. El pentobarbital es lo que provoca el coma y, posteriormente, la muerte.

Por la vía intravenosa, en España se utiliza una combinación de fármacos que, si se administran en un orden específico, evitan el dolor y garantizan el óbito precoz. Por tanto, el esquema es el siguiente: sedación, coma profundo, parada respiratoria y, finalmente, la muerte.

Los fármacos utilizados por esta vía son: midazolam, encargado de relajar al paciente y reducir la consciencia; propofol y tiopental, encargados de inducir el coma profundo; y, por último, atracurio, cisatracurio o rocuronio, los cuales detienen finalmente la respiración.

Mientras que la administración por vía oral suele requerir algo menos de 30 minutos para surtir efecto, la vía intravenosa reduce significativamente ese tiempo, resultando en un proceso de apenas uno o dos minutos.


¿CÓMO SE REGULA EN NUESTRO PAÍS?

Como se ha mencionado con anterioridad, la ley que regula este contenido es la Ley Orgánica 3/2021, de 24 de marzo.En la legislación española se reconoce la eutanasia como un derecho individual; se puede acceder a ella si se cumplen los siguientes requisitos:

  • Ser mayor de edad, con capacidad y de forma consciente.

  • Tener nacionalidad española, residencia legal o empadronamiento en España.

  • Realizar dos solicitudes voluntarias separadas en el tiempo.

  • Estar bien informado sobre su situación y alternativas, incluidos los cuidados paliativos.

  • Sufrir una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico e incapacitante.

  • Dar el consentimiento informado. Si la persona estuviese en un estado en el que ya no puede decidir, se puede aceptar el consentimiento si así consta en un testamento vital o en un documento de instrucciones previas.

Fuente: Ministerio de Sanidad
Fuente: Ministerio de Sanidad

El proceso está estrictamente regulado, por lo que acceder a él no resulta sencillo. En primer lugar, el paciente debe presentar una solicitud inicial, que es evaluada y deliberada por el personal sanitario competente. Tras recibir una primera respuesta del equipo médico, se realiza una segunda solicitud, acompañada de la confirmación expresa del paciente.

A continuación, tiene lugar una nueva evaluación, llevada a cabo tanto por el médico o médica responsable como por un profesional consultor independiente. Posteriormente, el caso es revisado por la Comisión de Garantía y Evaluación correspondiente. Si se cumplen todos los requisitos establecidos, se autoriza finalmente la prestación.

Cabe destacar que, incluso una vez iniciado el procedimiento, la persona solicitante puede desistir en cualquier momento.


DEBATE MORAL

Al igual que ocurre con el aborto, la eutanasia genera un fuerte debate social y entra en conflicto entre distintos sectores de la población , que discrepan sobre si realmente puede considerarse una “muerte digna”. Mónica López Barahona, experta en bioética, sostiene que la eutanasia entra en conflicto con la ética médica, ya que se considera contraria al objetivo tradicional de la medicina, que es curar o aliviar el sufrimiento.  Asimismo, cuestiona la autonomía real del paciente a la hora de tomar esta decisión, al considerar que pueden existir factores externos que influyan en ella.

Por otro lado, seis miembros del profesorado  de la Universidad Complutense de Madrid, expusieron de igual manera sus objeciones al suicidio asistido en un documento accesible públicamente En él defienden que la vida humana posee una dignidad intrínseca e inviolable, independiente de la calidad de vida o del grado de autonomía, y advierten de que la eutanasia no solo implica la intervención de terceros en la muerte de una persona, sino que también podría contribuir a desvalorizar la vida de los enfermos o personas en situación de vulnerabilidad.

El debate sobre la eutanasia continuara abierto y enfrentando visiones profundamente distintas. Por un lado, quienes, desde posiciones bioética de raíz católica, defienden la inviolabilidad de la vida humana hasta su final natural, y, por otro, quienes abogan por el derecho individual.


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