top of page

Más que un partido: lo que ocurre fuera de las pantallas


Foto de Emerson Vieira en Unsplash
Foto de Emerson Vieira en Unsplash

Hay partidos que no se recuerdan por el resultado, ni por la importancia, sino por lo que ocurría simultáneamente alrededor mientras rodaba el balón. Porque a veces el fútbol va más allá del campo, está en la gente que lo ve, en las conversaciones en medio de los noventa minutos, en los silencios que lo dicen todo.

Cuando hablamos de fútbol, casi siempre pensamos en lo que pasa dentro del campo, en jugadas, tácticas, goles y resultados. Sin embargo existe una parte del fútbol que es incapaz de medirse en estadísticas, pero que a veces se recuerda aún más. Es el fútbol que no se juega, que no se puede ver en la pantalla, es el que ocurre alrededor del partido. Ese fútbol tiene que ver con los momentos, las sensaciones y sobre todo las personas.

Porque muchas veces el partido es casi una excusa. Lo importante no solo es lo que pasa durante los noventa minutos, sino lo que se construye alrededor de ellos.

Los encuentros no empiezan cuando el árbitro pita, comienzan mucho antes. Empieza con un simple “¿lo vemos juntos?”, cuando se va decidiendo donde quedar, cuando se compra algo para picar, cuando se decide cual es el lugar perfecto para verlo. En un momento, el fútbol pasa de ser un deporte a convertirse en un punto de encuentro.

No importa si entiendes mucho o si no sabes lo que es un fuera de juego, no importa si solo ves las finales o si estás a un paso de ser ultra, Cuando empieza el partido lo que importa es cómo lo compartes con tu gente. Es la excusa perfecta para juntarse sin que haga falta otra razón.

Si alguien grabara lo que pasa en lugar mientras se está jugando un partido, seguramente descubriría como el fútbol real no está solo en la pantalla. Está en las reacciones, en las bromas, en los gritos y comentarios improvisados. Está en la gente que no para de hablar, en quien se levanta, quien está nervioso y quien mira más a los demás que al partido. Y de una forma u otra, todo ello también es fútbol. El partido se convierte en una base sobre la que ocurre otra cosa: la convivencia.

Algo curioso que pasa en el fútbol es como las emociones se vuelven compartidas. Si alguien grita gol, el grito no tarda en multiplicarse. Aunque no se haya visto bien la jugada, aunque no sepas lo que ha pasado, la reacción se contagia. Un gol puede convertir una habitación tranquila en un lugar completamente diferente en un segundo. Y lo mismo ocurre cuando es en contra, el silencio que viene después también se comparte. Por eso en ese sentido, el fútbol no solo se ve, sino que se siente en grupo.

Otra de las cosas más curiosas del fútbol es su capacidad para unir personas totalmente diferentes. Gente que no comparte nada en común puede pasar dos horas compartiendo emociones, tensión o alegría sin necesidad de una extrema afinidad. No hace falta explicarlo demasiado, el contexto ya está dado. Un gol se entiende igual en cualquier lugar del mundo. Y eso, crea una conexión algo extraña pero real, aunque sea momentánea.

Otro detalle que más me emociona del deporte rey es como no se queda en una sola persona ni en un solo momento. Es algo que se transmite. Pasa de abuelos a nietos, de padres a hijas, de amigos a amigos. Hay personas que recuerdan esos partidos vistos con su gente, en los que igual eran demasiado pequeños para entender lo que pasaba pero no para comprender la importancia del momento. Con el tiempo, son esos mismos ¨aprendices¨ los que acaban repitiendo la escena, pero ahora desde el otro lado, siendo ellos quien explican, gritan y lo viven.

El fútbol en ese sentido no es solo un deporte. Es una especie de tradición compartida que se hereda sin necesidad de muchas explicaciones. Cambian los jugadores, los estadios y los equipos pero no la forma de vivirlo. Eso es lo que hace que el fútbol sea algo que conecta no solo a personas en el presente sino también a generaciones.

Y es por todo ello que pienso que quizá el fútbol más importante no es el que aparece en los resúmenes ni en los highlights, es el otro. El que ocurre en cada casa, cada bar y cada mirada. Este no tiene estadísticas, pero sí memoria. No tiene repeticiones de jugada en cámara lenta pero si recuerdo. Y probablemente es el que hace que la gente siga reuniéndose partido tras partido, temporada tras temporada. Porque al final, no va solo de ganar o perder, a veces el fútbol va simplemente de estar.

Comentarios


Ya no es posible comentar esta entrada. Contacta al propietario del sitio para obtener más información.
bottom of page